15.1.11

Campeche y Yucatán Parte 1. Campeche, Becal y Uxmal, un poco de recuerdos de México

Ahora sí, sin prisas y para recordar un viaje de avión, coche y pies, me siento con una taza de té de arándanos comprada en Ikea, dice que es orgánico (ecológico para los españoles), así que habrá que creer, frente a la "minilaptop" que tanto quiero y tanta lata da.

En junio del 2010, NLE y yo hicimos un viaje por Yucatán y Campeche, la idea inicial era conocer Mérida, capital de Yucatán ("La ciudad blanca"), pero terminó siendo lo menos visitado del dichoso viaje. Encontramos unos excelentes vuelos por "Interjet" y volamos a muy tempranas horas desde el aereopuerto de Toluca a Mérida, llegando ahí justos con el tiempo para sentarnos en el mismo aeropuerto para ver el primer partido de México en el Mundial... recuerdos depresivos contra Sudáfrica. En fin, un coche rentado en "Avis" fue a recogernos y de ahí a nuestro primer destino, directitos a Becal (cambiando los "jeans" por vestido decente y apto para los 42Cº que nos tocaron en Campeche en el mismo coche).

Becal está a unos 70 km. de Mérida rumbo a Campeche, capital del estado del mismo nombre, y era interesante conocerlo porque, aunque es un minipueblito, poco visitado en época no vacacional y menos entre semana, ahí se hacen los "sombreros de Panamá", de palma Jipi-Japa. Según datos de Internet se hacen en Becal el 60% de estos sombreros a nivel mundial, habrá que ver. En la plaza siempre hay quienes como "guías turísticos" se ofrecen en sus bicicletas a hacerte la visita, casi siempre a sus propias tiendas claro, pero es divertido platicar con la gente del pueblo. La visita corta, pero completa, por las cuevas dónde se tejen los sombreros para que la palma no se endurezca y comprando los encargos, dejó algunas lindas fotos y otras curiosidades como el centro del pueblo, decorado con sus 2 enormes sombreros-fuente. Ah, Becal es el proveedor de la foto principal del blog, como verán. 




Después de dejar atrás sombreros y tejidos nos fuimos directito a Campeche. En esta zona las carreteras están en excelente estado, las de cuota o las nuevas, las viejitas son muy angostas y llenas de curvas, no tan agradables. En Campeche nos tocó uno de los climas más pesados que haya vivido, mucha humedad y sobretodo demasiado calor, claro por eso ahí aún acostumbran dormir la siesta y los únicos que andaban a las 3pm por la ciudad éramos nosotros, que no teníamos más que un día para conocer. El hostal donde nos quedamos no es nada recomendable "Pirate hostel", lo único bueno que tiene es la ubicación y es que "Hostel World" nunca me engaña, pero ahí dije "bueno no puede ser para tanto" y sí fue, no dormí, por el calor del mini cuarto.

Campeche es una ciudad que aunque está a la orilla del mar no tiene playa como tal, pero sí tiene unas calles muy bien cuidadas y llenas de color, unos fuertes y puertas de entrada a la ciudad que encantan y unos atardeceres hermosos.  Vale mucho, mucho la pena conocerlo y aprovechar su cercanía con lugares como Uxmal, Kabah y otras zonas arqueológicas, famosas y no tanto, que son hermosas.


Al día siguiente salimos hacia Uxmal, las entradas en las zonas arqueológicas son gratis en domingo, al menos para los mexicanos, vale la pena porque son caras al menos Uxmal y Chichen Itzá, casí 150 pesos y las otras entre 35 y 80.

Uxmal me pareció hermoso, desde niña veía las fotos de los viajes de mis papás y en las "transparencias" se veían la pirámide del Adivino, no sé porque pero a mi me encantaba la idea. Cuando esas fotos se podía subir a las pirámides, ahora imposible, sólo se permite en la zonas poco visitadas y bueno después de mi experiencia en Ek-Balam, qué bueno que no se podía subir ja.  Ahora por fin después de muchos años conocí la casa de aquel adivino y sí, cumplió con las expectativas, Uxmal es una de mis zonas favoritas en todo el país (México, claro),  más que Chichén, a la par de Palenque, Ek-Balam y Tulúm...


Así Uxmal nos llevó de vuelta Mérida. Ciudad grande comparada al menos con Campeche, con mucha tradición y música, y plazas vivas, como la de Oaxaca, que por eso tanto me gusta. La comida Yucateca, aunque creo que no tengo fotos, merece mención especial, es deliciosa una de mis favoritas. Comidas como la cochinita pibil (carne de cerdo desmenuzada -demechada- con un adobo especial llamado pibil), los papadzules (tortilla de maíz rellena de huevo cocido picado con una salsa de pepitas y epazote), codzitos (tortilla de maíz frita cubierta de una salsa simple te jitomate y relleno de huevo cocido), la sopa de lima (caldo de pollo con lima y tortillas doradas), el queso relleno (queso de bola o gouda relleno de una especie de "picadillo" -carne molida- con pasas y nueces al horno) y por qué no, las novedades del carrito de la esquina (como carrito de hot-dogs), las marquesitas, especie de crepas tostadas rellenas de "queso de bola" (similar al gouda") o de dulce, resultan baratas y deliciosas.


Mérida nos ofreció un mucho mejor hostal con un buen desayuno, hostal zócalo, bastante bien ubicado y con un buen anfitrión loco, que hasta se llevó a NLE de paseo a la central de abastos (mercado central) a las 6am para que tomara algunas fotos. De día se pueden encontrar algunos conciertos, calles con casas porteñas y lugares para conocer como el Paseo Montejo con sus casas antiguas estilo "Great Expectations" o la Universidad de Yucatán. Por la noche la ciudad revive, se escucha música, se ve comida, gente, abanícos de colores y turismo por todo el centro. Para comer el clásico "los almendros" que es muy recomendable o "Casa Chaya", nuevo descubrimiento que nos dejó con un literal, rico sabor de boca.


Desde Mérida conocimos otros lindos y muchos lugares como Chichen Itzá, Progreso, Valladolid, Ek-Balam, Cenotes y otros, pero no hago más largo este post y mejor comienzo con la segunda parte del viaje...