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31.12.16

[À bientôt 2016]

Sobra decir que este año estuve más ausente que nunca. Parece una racha, cada año en México he escrito menos. En estos días se cumplieron tres años de haber vuelto, justo el mismo tiempo que pasamos en Madrid, y sí, se sigue extrañando como el primer día.

La ciudad nos ha tratado linda y sorpresivamente, muchas de las personas más queridas están aquí, ahora, pero otras están esparcidas por el mundo. Las saudades a veces son como la neblina en San Francisco presente casi cada día, a ratos y tan comunes.



El año complicado para el mundo entero, sobre decirlo - social, político y económico-, es triste, muy triste cuando se observa y se escucha un poco más allá. Balances complicados de hacer. Tanto que tuve que ver fotos para recordar partes de este año, espacios largos y otros que parecen agolparse sobre sí mismos. 

La primera mitad comenzó con Oaxaca siempre maravillosa y por primera vez compartida con NLE. Después disfrutada entre espacios breves y siempre queridos, entre asados y cachorros, familia, nacimientos y cumpleaños.

Nueva York y Washington se asomaron para recordarme cuanto me fascina esa ciudad de enormes contrastes, llena de todo, donde un hombre vela estaba ahí para sorprendernos, donde rodeados de libros encontramos de nuevo a "les compadres". Una casa antigua, con un desayuno de Tiffany´s nos encontró en el camino con olor a pan casero y café.

Perú llegó de forma inesperada, fue rápido, fue el puente de Chabuca Granda, fue aprender, ver el mar y cruzar el ecuador. Al volver, el mundo comenzó a contraerse.



El doctorado finalmente terminó, con una sensación de vació, pero terminó, al fin. Bastante solo, con un viaje a países que no conocía, leyendo a Vargas Llosa y The Girl on the Train, compartiendo espacios con las esculturas más impresionantes que he visto en mi vida en Copenhague, tomando cerveza, probando cafés, caminado, caminando, caminando y comiendo ostras en un pub de Dublín, soñando con volver al barrio de Salamanca. Allí donde están esas personas, donde están "las nubes de refresco sabor naranja".

A la vuelta, una luna azul de octubre a la orilla del mar marcó nuevos caminos para mi hermano y A., los mejores estoy segura.

Entre una vorágine de días que se comían unos a otros, difíciles sin duda, pero acompañados por las personas -las antiguas y las de reciente adquisición-, con espacios de comida italiana, fusión, yucateca, coreana, el mejor nigiri, los abrazos, las risas, los discursos de boda y las cenas... esos pequeños espacios (en los que siempre estás), nos llevaron de nuevo a Oaxaca.

Entre sus tlayudas, el chocolate, los chapulines, los globos, el mezcal y la sierra. Su música y sus calles, son mías siempre mías. Me devuelven, me esperan pacientes con el siguiente café en la plaza.

Hoy comenzando a ordenar a dejar atrás, a planear, a pensar... Retomando de a poco la cocina, los libros, las fotos, mis espacios, reconociéndome.

Siempre con ayuda de este pequeño espacio así nació.


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El conteo de libros un poco complicado, pero algunos maravillosos o entretenidos o surrealistas (Bretón en México).

Eso sí el conteo de los viajes acá. Esos viajes que digo que son pocos, se sienten pocos, se desean todos.

Ciudades: 
Cuernavaca - Tequesquitengo, Querétaro (4), Puebla,  Oaxaca (2), Nueva York, Madrid
Nuevas: Los Cabos, Lima, Washington, Copenhague, Dublín.

Países:
Estados Unidos y España. 
Nuevos: Dinamarca, Irlanda y Perú.

À bientôt 2016

28.11.14

[MAM] Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y algo más

Tengo tantos posts pendientes, lugares, recetas, rincones de esta enorme Ciudad. Ya se me hizo costumbre decirles eso y no publicarlo. En estos días que he pasado lejos del blog he estado un poco mejor de salud; hace ya un año que volvimos a México, aún no termina de caerme la idea; he tenido trabajo como nunca, problema de tener algunos pequeños trabajos, pero con muchas cosas; por otro lado, la tesis regresó con más comentarios de los esperados y eso no ha ayudado nadita... Espero que se vaya pronto y definitivamente porque ya no quiero verla más. 

Me duele la mano, suponemos exceso de teclado, por lo que esta será una entrada breve, sólo recordando uno de mis sitios favoritos de la Ciudad de México: el MAM (Museo de Arte Moderno). Como ya sabrán quienes me leen el surrealismo me fascina, y el arte moderno en lo general me gusta mucho. Este museo de la Ciudad de México tiene algunas de las pinturas que más me gustan en el mundo, sí, dije mundo: de Remedios Varo, Frida Kahlo, Leonora Carrington, y demás, ¿qué les puedo yo decir? Alguna vez escribí sobre Remedios (ver aquí).


*Nota sobre la foto de abajo "Frida, siempre Frida"*





Así que el MAM está de fiesta, cumple 50 años. Fundado en 1964 está ahora con una exposición que recorre este tiempo "50 años, 50 obras" y otra exposición sobre el Arq. Pedro Ramírez Vázquez, importante personaje de este país y realizador del edificio del museo. 

El MAM abre de martes a domingo de 1015 h a 1730 h, cuesta $60 pesos (3.5€), es gratuito para estudiantes, profesores o INAPAM, y también los domingos.




Ahora sí, me propongo retomar. ¿Lo intentaré? Mientras tanto vayan al MAM y vean algunas de mis pinturas favoritas. En la librería del museo hay tantas cosas comprables que es para volverse loca el decidir cuál sería la elegida...

*Perdón por las fotos, pero mi cámara no tenía pila y se quedó en casa, las fotos son de la tablet.

8.6.13

[Decisiones] Mama Framboise: deliciosos y hermosos postres


Decisiones. 

Confieso que no me resulta nada fácil decidirme por algo, así sea un delicioso pastel o un viaje. Y en estas semanas tengo, y he tenido, que decidir, sí ya sé la maravillosa oportunidad de tener millones de opciones para decidirme por alguna, confirmo que me cuesta mucho, muchísimo.

Cuando vamos a algún restaurante, siempre soy la última en ordenar, leo y releo la carta, aunque me la sepa de memoria por ser un lugar al que voy mucho, y aunque sólo hubiera dos opciones pasaría media hora meditando cuáles son y toooodas sus "consecuencias".

Imaginen cuando tengo frente a mí decenas de deliciosos postres perfectamente hechos, a los cuales las fotos que verán no les llegan ni a los talones, no había mucha luz. Imaginen cuando tienen oportunidad de viajar, aunque limitados por el presupuesto, a un millón de lugares diferentes y abrir el mapa y ver 15 diferentes ciudades que "podrían ser". Después algunas se descartan por el precio del avión, o por no coincidir con el inicio que deberá de ser Lisboa.

Claro no ayuda no tener la facilidad de decir "éste, ahora, ya, resérvalo" porque a veces, como saben, los pagos no salen el día que esperabas... pero bueno, la opción está y la obsesión de buscar y rebuscar sitios, rutas y posibilidades ha llegado a límites inimaginables dentro de las paredes del pequeño estudio. De ese al que ya casi estamos extrañando. Y es que aunque nos quedan, seguros, unos tres meses por aquí (pánico mientras lo escribe, le tiemblan los dedos, y es que no le encantan los cambios) el tiempo se va rápido, muy rápido. Más cuando sabes que personas importantes, siempre, pero más en estos años por aquí, se irán pronto (menos de 15 días) y será... distinto.

Sigo contándoles lo difícil de decidir, pero desde la visión de Mama Framboise, un hermoso lugar, del que leí desde el verano anterior, pero como nos ha pasado con otros sitios, vas, lo encuentras cerrado y no vuelves. Hasta que por suerte los papás del "mini-cheffcito" te lo recuerdan, y van, y sí, realmente es una maravilla.

Así que allí estuvimos el fin de semana pasado, rodeados por dulces, pasteles, pan, café, té y otros más, incluyendo demasiada gente, tal vez ese sea el punto débil, si debiera de tener uno.


Los pasteles son perfectos, grandes, pequeños y mini´s. El café muy rico, y los smothies eso sí nada que me maravillara. Pero vamos a lo bueno, los pasteles. Primero, arriba ven una tarta de yogurth, muuuuuy buena, suave, poco dulce y bonita. 


Siguiendo la ruta del paraíso del dulce les presento uno de los mejores crumbles, tartas, pay´s o pasteles de manzana que he comido. Pasando a abajo a uno de mis favoritos, eso sí, en la justa ración porque no aguanto mucho dulce, tarta Sacher con cereza negra.


Aquí una mini versión de una tarta de plátano caramelizado, con no sé qué más, que realmente era deliciosa. Para mí, dos mini pasteles cumplirían su función a un lado de mi delicioso espresso para una linda tarde, pero siempre se puede pedir más. Los minis cuestan alrededor de 1.75€ y los otros entre 3€ y 3.5€, muy decentes, igual que los precios de los tés y cafés.


Dejé al final de las fotos de pasteles éste que pidió NLE, que fue, creo, el favorito: tarta de frambuesas con pistache. Maravillosa la combinación, a parte ¿no les encanta el mini-macaron? Como me encantó hasta le dedicamos dos fotos buenas en este post, bueno, decentes, que estaban bastante obscuras.



A veces el a dónde quiero ir se mezcla irracionalmente con el a dónde puedo ir. Y cuando uno quiere recorrer el mapamundi entero, las cosas se complican... ir a Londes y/o Praga, que son pendientes enormes; ir a recorrer lo que nos faltó de Holanda y visitar a Amanda (que no puedo regresar sin conocernos) y a otros amigos; pasar por París y verlo sin kilos de nieve sobre nuestras cabezas y ver cómo ha crecido el pequeño Nathaniel y su hermana, a la que no conocimos; viajar a Budapest que se ve hermosísimo y que después será más difícil de lograr; esos lugares alemanes que están, pero no están en nuestras listas; pasar por la Riviera Francesa y conocer la inspiración de algunos de mis pintores favoritos; seguir de Lisboa hacia Oporto y recorrer esos lugares que se pierden en el camino... para tal vez terminar en Londres; si ya no se pudiera subir tanto ir a Santiago y cumplir con Galicia o al sur y conocer Sevilla.

Al final volver a Madrid por unos cuantos días más, ver la ciudad, despedirse de los maravillosos amigos que hemos hecho aquí y seguir viajando... en una nueva ruta.


¿Ahora quién me quiere leer el té? Y así decirme mi destino para que comience a creer en él y tenga a qué echar la culpa de nuestras decisiones.

¿Será acaso que repetiremos hoy pastelitos? Sólo por el pretexto de seguir tomando decisiones con algo dulce de por medio.

¿Cómo va el mundo allá afuera? Aquí, a parte de todo, la tesis comienza a avanzar.

PD Sí volvimos, traten de ir a horas no pico, terminando de comer, a media mañana o después de las 7 pm, evitarán una laaarga fila.