4.12.10

Toledo

El sábado a las 850am tomamos un tren en la terminal de Atocha que en 30min nos llevó a Toledo. Bajamos a no más de 1ºC de temperatura y congelados, caminamos al camioncito rojo que sube a los turistas flojos y congelados hasta la plaza del Zocodover por 2€ por persona (caro), pero les doy el tip saliendo de la estación a su derecha encontrarán una parada del autobús local, en dónde por .95€ llegarán al mismo sitio, los autobuses que regresan de la plaza a la estación pasan cada 15 min., son el 61,62 y 5.



Después de caminar un poco por las calles, y sin rumbo, ya que no traíamos un mapa (no lo compramos porque lo regalan en los puntos de turismo, que nunca encontramos), que tampoco fue un drama, encontramos en nuestro camino el mercado local. El mercado es pequeño y sin mucho que ofrecer, pero tenía algunos detalles interesantes como la pintura del collage.


Las calles de Toledo son pequeños callejones, hechos de piedra del mismo tono, varían poco y eso le da un toque que transporte a lo medieval. Sus techos de teja son gran parte del atractivo visual, ya que combinan los mismos colores, si uno camina por sus calles bien puede encontrar algunos detalles curiosos en sus balcones.


Para las 11am, uno ya tiene hambre hambre y yo sigo con lo de los churros... así que entramos a la churrería Sto. Tomé, su dueños interesados en los churros mexicanos, después de escuchar sobre "El Moro" (ahora que lo pienso curiosidad lo del nombre), famosa churrería sobre el Eje Central casi llegando a Bellas Artes en el DF. Así que por unos 5E desayunamos un chocolate, un café y varios churros, con tradición desde los años 30`s.


Uno de los mejores lugares para visitar es el Monasterio de San Juan de los Reyes, donde se encuentran enterrados mártires, que el colmo fueron torturados a principios del siglo pasado (1936). El monasterio es en parte gótico y el Claustro está sumamente trabajado literalmente de pies a cabeza. El trabajo de cada pieza es extremo y los techos de grecas en madera y leones que protegen los escudos de los reinos, valen la pena verse.



A la hora de comer un "bocadillo" o sea se una "baguette" de anchoas y tomate que habrá costado unos 3.4E y una copa de vino o una "caña" (vaso pequeño de cerveza). Lo siento por la foto, pero a veces uno se ve raro tomándole fotos a su comida jaja... por cierto que  la foto es sólo la mitad del bocadillo.


Antes del bocadillo se me pasaba algo de lo más relevante, la catedral de Toledo, por dentro y por fuera es impresionante, lástima que no dejan sacar fotos. Algunas partes estaban cerradas, pero lo grande e imponente que es, se siente y se ve sólo con poner un pie dentro, cuando una pintura de, tal vez exagero, pero más de 10 metros de alto se te viene encima con todo y pared, cada rincón tiene arte y si me preguntan qué fue lo que más me gusto, creo que la parte donde hay un traga luz con ángeles esculpidos sobre el techo que miran hacia abajo y dentro del cubo de luz y el techo se va formando toda una escena...


Seguimos con la visita, pasando por la vista que hay en el parque que queda atrás del Alcázar. Desde ahí vemos la Academia de la Infantería, las construcciones medievales, la carretera que se ve muy Quijotesca y algunas tomas del río Tajo que rodea a Toledo.


Eso sí no dejamos de comprar un turrón en el café de las monjas, muy, muy bueno y unos vinos de la mancha no tan buenos, un paté de aceituna que está por probarse y bueno el mazapán local, que en lo personal no me encanta. Y esta línea es una adición al post, porque se me olvidaban unas muy buenas, dije muy buenas, cervezas artesanales de Toledo llamadas Domus.


Antes de terminar como pingüinos entramos a la sinagoga de Sta. María la Blanca, primera sinagoga en Europa que terminó siendo iglesia católica... la historia parece interesante, pero para mi construcción no lo fue tanto y después la visita al Alcázar. 


Este último es definitivamente mejor por fuera, por dentro es interesante la parte de los entierros, entierros aclaro de diferentes periodos de tiempo por los que ha pasado, desde los romanos hasta la reconstrucción después de la guerra civil; el patio central también vale la pena, con sus grandes escaleras y arcos, pero en el interior es una larga historia de la milicia en España, cosa que a mi no me gusta, pero amigo fan de la monarquía, que sé que no me lees, me acordé de ti. Las vistas de la ciudad desde aquí también valen la pena y es gratuito para estudiantes.


Finalmente el museo de la ciudad de Toledo, este gratuito para todos, es otro de los puntos clave, tiene muchas obras de "arte sacro", que no es lo mio, pero ver al Greco y otros grandes pintores, siempre es constructivo, el edificio como casi todos los de Toledo, con la misma arquitectura mezcla entre gótico y barroco, complicada mezcla definitivamente, pero que dio buenos resultados a la vista.


Y finalmente una linda vista de Toledo... y yo (tomada por NLE).